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SÍNDROME MOTOR DERECHO AGUDO. MÁS ALLÁ DE UNA LESIÓN VASCULAR: A PROPÓSITO DE UN CASO

 *Rodríguez, Ana. ORCID: 0009-0004-0552-6965 [email protected] ; **Vargas, Victoria. ORCID: 0009-0005-1357-0509 [email protected];  **Taveras, Luz. ORCID: [email protected]; **Fernández, Darioli. ORCID:0009-0005-9639-5020 [email protected]; **Rodríguez, Ángel. ORCID:0000-0003-4918-750X [email protected] 

*Médico especialista en neurología ; **Médico residente de medicina interna.Clínica Universitaria Unión Médica del Norte, Santiago de los Caballeros, República Dominicana.

Resumen 

El síndrome motor agudo se caracteriza por la aparición súbita de debilidad o parálisis en uno o más miembros, acompañada frecuentemente de hipoestesia, alteraciones sensitivas y otros síntomas neurológicos. Entre sus causas más frecuentes se encuentran los eventos cerebrovasculares, enfermedades neurodegenerativas, infecciones y trastornos autoinmunes. Este caso clínico describe a un paciente masculino de 62 años con antecedentes de diabetes mellitus tipo 2 y un episodio previo de neuritis óptica, quien se presentó con monoparesia progresiva del miembro inferior derecho, hipoestesia, y síntomas de disfunción autonómica, incluyendo incontinencia urinaria. Inicialmente se sospechó un evento cerebrovascular, y fue ingresado bajo dicha impresión diagnóstica. Sin embargo, la resonancia magnética de columna evidenció una lesión extensa en la médula espinal compatible con mielitis transversa aguda. Posteriormente, se solicitó anticuerpo anti-aquaporina 4 (anti-AQP4), el cual resultó positivo, confirmando el diagnóstico de neuromielitis óptica (NMO), también conocida como enfermedad de Devic. La neuromielitis óptica es una enfermedad inflamatoria autoinmune del sistema nervioso central que afecta predominantemente al nervio óptico y la médula espinal. Se diferencia de la esclerosis múltiple por su patogenia, marcadores serológicos y pronóstico, y puede conducir a discapacidad permanente si no es tratada a tiempo. El manejo inicial con esteroides intravenosos no produjo una mejoría significativa, por lo que se inició tratamiento con inmunoglobulina intravenosa, seguido de biológicos e inmunosupresores, con respuesta clínica favorable. Este caso subraya la relevancia de considerar la NMO en el diagnóstico diferencial del síndrome motor agudo, especialmente en pacientes con antecedentes visuales y presentación atípica. Asimismo, se enfatiza la importancia de una evaluación neurológica oportuna, el uso adecuado de pruebas serológicas y de imagen, y un tratamiento inmunomodulador precoz para reducir la progresión de la discapacidad y mejorar la calidad de vida del paciente.

Palabras clave: Neuromielitis óptica, síndrome motor agudo, mielitis transversa, anticuerpo AQP4, trastorno neurológico autoinmune, enfermedad de Devic, neuritis óptica, terapia inmunosupresora, inmunoglobulina intravenosa, lesión medular.

Abstract  

Acute motor syndrome is characterized by the sudden onset of weakness or paralysis in one or more limbs, frequently accompanied by hypoesthesia, sensory alterations, and other neurological symptoms. Common causes include cerebrovascular events, neurodegenerative diseases, infections, and autoimmune disorders. This case describes a 62-year-old male with a history of type 2 diabetes mellitus and previous optic neuritis, who presented with progressive monoparesis of the right lower limb, hypoesthesia, and autonomic symptoms such as urinary incontinence. Initially, a cerebrovascular accident was suspected, and the patient was admitted under that clinical impression. However, spinal MRI revealed an extensive lesion consistent with acute transverse myelitis. A positive aquaporin-4 (AQP4-IgG) antibody confirmed the diagnosis of neuromyelitis optica spectrum disorder (NMOSD), also known as Devic’s disease. Initial treatment with intravenous corticosteroids yielded minimal improvement. Consequently, intravenous immunoglobulin (IVIG) was administered, followed by biological agents and immunosuppressive therapy, with favorable clinical response. Neuromyelitis optica is a rare autoimmune inflammatory disorder of the central nervous system that predominantly affects the optic nerves and spinal cord. It differs from multiple sclerosis in pathogenesis, serological markers, and prognosis, and can result in permanent disability if not promptly diagnosed and treated. This case highlights the importance of including NMOSD in the differential diagnosis of acute motor syndromes, particularly in patients with a history of optic neuritis and atypical clinical presentation. Early neurological assessment, appropriate use of imaging and serological testing, and timely immunomodulatory therapy are crucial to prevent further neurological deterioration and long-term disability, ultimately improving the patient’s quality of life.

Keywords: Neuromyelitis optica, acute motor syndrome, transverse myelitis, AQP4 antibody, autoimmune neurological disorder, Devic’s disease, optic neuritis, immunosuppressive therapy, intravenous immunoglobulin, spinal cord injury.

Introducción  Un síndrome motor agudo se refiere a la  aparición súbita de síntomas motores como  debilidad, parálisis o pérdida de control  muscular, acompañados de otros síntomas  neurológicos como hipoestesia. Estos  síndromes pueden deberse a diversas  causas, algunas de las cuales pueden ser una  lesión vascular como un evento   cerebrovascular agudo, enfermedades  neurodegenerativas como la esclerosis  lateral amiotrófica o una enfermedad  autoinmune como una mielitis transversa. 

El trastorno del espectro de la neuromielitis  óptica (NMOSD, por sus siglas en inglés)  es un desorden neurológico inflamatorio y  desmielinizante, que se caracteriza por el  daño autoinmune de los canales de  acuaporina y los astrocitos en el sistema  nervioso central. Esto resulta en  disfunciones neurológicas severas que se  manifiestan primordialmente con ataques  inflamatorios del nervio óptico y la médula  espinal. El proceso de la enfermedad  también puede afectar diversas áreas del  cerebro, el diencéfalo y, de manera distintiva, el área postrema (Gracia, F. et  al., 2022). Esta representa de 1 a 2% de  todos los casos de enfermedad  desmielinizante inflamatoria del SNC en  los Estados Unidos y Europa. La detección  del anticuerpo anti-AQP4 en suero es clave  para el diagnóstico de la enfermedad,  siendo positivo en un 60-90% de los casos.  

Presentamos el caso de un masculino de 62  años, con manifestaciones típicas de un  síndrome motor derecho, el cual fue  diagnosticado y tratado erróneamente como  un evento cerebrovascular isquémico, donde luego de una exhaustiva  investigación se llega al correcto  diagnóstico con mejoría favorable al tratamiento adecuado. La importancia de  este caso radica no solo en la naturaleza  atípica y progresiva de los síntomas, sino  también en la necesidad de reconsiderar  diagnósticos iniciales, como el evento  cerebrovascular, cuando la evolución  clínica no concuerda con las expectativas.  

Presentación de caso 

Masculino de 62 años de edad con  antecedentes de diabetes mellitus tipo 2 de 2 años de evolución y antecedente de  disminución de la agudeza visual del ojo  derecho, diagnosticado posteriormente con  neuritis óptica de origen desconocido, de 1   año de evolución. Quien refiere que 9 días  previo a su ingreso, inicia cuadro de  monoparesia de miembro inferior  izquierdo, requiriendo marcha asistida, que luego progresa a miembro superior izquierdo, asociado a hipoestesia  superficial del hemicuerpo izquierdo. En  ese momento acude a otro centro de salud,  donde fue ingresado en el contexto de un  evento cerebrovascular agudo, permaneciendo ingresado durante 4 días, pero al no presentar mejoría, solicitan el  alta a petición y acuden a este centro.  

Se recibe con los siguientes hallazgos clínicos positivos al examen físico:  paciente consciente, sin alteraciones en el  contenido de la memoria, mirada primaria  central, pupilas isocóricas e isoreactivas a  la luz de 2mm, , fuerza muscular 0/5 en la  extremidad superior izquierda, 5/5 en la  derecha y 1/5 en la extremidad inferior  izquierda, con 5/5 en la extremidad inferior  derecha; reflejo patelar bilateral ++, reflejo  bicipital izquierdo +++ y el derecho ++; e  hipoestesia superficial de hemicuerpo  izquierdo, sin lateración propioceptiva,  marcha no valorable por condición del  paciente. El paciente presenta, además, un  globo vesical y al tacto rectal se evidencia  disminución del tono del esfínter anal.  

Como parte de los estudios de imágenes y  analíticas realizadas, cabe mencionar el  reporte de reactantes de fase aguda PCR y  eritrosedimentación elevados, IgM de  Herpes Simple II positivo y un examen de  líquido cefalorraquídeo con celularidad  normal, aumento de proteína y glucosa  elevada. La resonancia magnética de cráneo  se reporta normal y la resonancia de columna reporta presencia de alteración de la señal desde la porción medio lateral izquierda del bulbo hasta segmentos medulares cervicales, caracterizada por hiposeñal en T1, hiperseñal en T2 y FLAIR, sin restricción de difusión y con realce por el medio de contraste, compatibles con mielitis transversa aguda (Figura 1 y 2).

Figura 1 y 2: Imagen de resonancia  magnética nuclear de columna en corte  sagital en secuencia T2 y T1  respectivamente, que evidencia en T2 zona  hiperintensa cervical posterior y  longitudinalmente extensa abarcando más  de 3 segmentos vertebrales, mientras en T1  es hipointensa.  

Ante la presencia de este cuadro clínico   caracterizado por neuritis óptica, aunado a  hallazgos clínicos e imagenológicos de una  mielitis transversa, se sugiere el diagnóstico  de neuromielitis óptica. Debido a esto se  decide realizar estudio de anticuerpo anti AQP4 que resulta positivo, por lo que según  los nuevos criterios diagnósticos para  trastornos del espectro neuromielitis óptica  del 2015, se confirma el diagnóstico. Se  inicia manejo con esteroides intravenoso, con poca mejoría al mismo, por lo que se le  inicia inmunoglobulinas respondiendo  positivamente al tratamiento. Luego del  manejo agudo con mejoría clínica, fue  egresado con tratamiento inmunosupresor  con micofenolato y rituximab,  presentando avances clínicos significativos y reduciendo la discapacidad física con la  que había llegado al centro.  

  Discusión  

Este caso describe a un paciente masculino  de 62 años con antecedentes de diabetes  mellitus tipo 2 y neuritis óptica, que  desarrolla un cuadro de monoparesia  progresiva que sugiere un síndrome motor  agudo. La historia clínica, los hallazgos de imagen y finalmente la prueba de anti AQP4, son consistentes para diagnosticar  una neuromielitis óptica.  

Según la epidemiología mundial, la  neuromielitis óptica representa una  prevalencia de 0.7 y 10.0 casos por cada  100,000 personas (Wingerchuk &  Lucchinetti., 2022). Afectando de  manera desproporcionada a las mujeres sobre los hombres, con proporciones  reportadas entre 3:1 a 9:1. Según un estudio publicado en el 2022, titulado  “Neuromyelitis Optica Spectrum Disorder  in Central America and the Caribbean: A Multinational Clinical Characterization Study”, la prevalencia de esta enfermedad  en Latino América oscila entre el 0.37 y  4.52 por cada 100,000 personas y en la  República Dominicana se estimó que la prevalencia era de un 0.73, con una  incidencia de 0.02–0.14 por cada 100,000  habitantes (Gracia, F. et al., 2022). Es  importante resaltar que, en nuestro país, el  82.4% de los casos de dicha prevalencia  correspondieron a mujeres, y de estas, el  86.3% eran de etnia mestiza. 

Con relación a la edad de inicio de este  trastorno, a nivel mundial es de 40 años y  en la República Dominicana es de 41 años (Gracia, F. et al., 2022), pero pudiendo afectar a personas de cualquier edad. Y la  enfermedad seropositiva (positiva para  anti-AQP4) tiene una preponderancia  femenina que se acerca a 90% a nivel  mundial (Martínez, 2023). Por lo que el caso presentado se diferencia a lo común de  la epidemiología conocida, ya que es un  paciente masculino y que inicia los  síntomas a los 65 años. Con respecto a los  antecedentes, se conoce que la presencia de  diabetes mellitus tipo 2 puede influir en el  manejo y la evolución de la enfermedad,  aunque no es un factor de riesgo establecido  para NMO.  

Respecto al diagnóstico, los criterios  actuales publicados del consenso de 2015  para el diagnóstico de trastornos del  espectro de neuromielitis óptica, se basan  en la presencia de características clínicas  centrales, en el estado del anticuerpo AQP 

4 y las características de neuroimagen por  resonancia magnética. En el caso de este  paciente cumple con los 3 criterios  diagnósticos, que son: 

1. Al menos una característica clínica fundamental, que en  este caso son la neuritis óptica y la mielitis  aguda; 2. Prueba positiva para AQP4-IgG  usando el mejor método de detección  posible y 3. Excluir otros diagnósticos  alternativos (Dean Wingerchuk, 2015). 

También cumple con un requisito adicional, que es una imagen por resonancia  magnética sugestiva de mielitis transversa  que se extiende por más de 3 segmentos  vertebrales. También hay que destacar que  la resonancia magnética del cerebro es  normal en el 55-84% de los pacientes con  NMOSD (Glisson, 2024).  

En cuanto al tratamiento intrahospitalario  de manera aguda se inicia manejo con  pulsos de esteroides, como la  metilprednisolona que tiene como  mecanismo el inhibir la liberación de citocinas proinflamatorias y suprimir la  activación de los linfocitos T y B, que son  responsables de la respuesta autoinmune,  reduciendo la inflamación en la médula  espinal y el nervio óptico. Esta indicación  surge de experiencia empírica y de la  evidencia de la respuesta observada en  mielitis asociadas a esclerosis múltiple (Contenttia, Leguizamón, Machado, &  Alonso., 2013). Debido a la poca mejoría,  se inicia tratamiento con inmunoglobulinas  ya que estos pueden neutralizar los  anticuerpos dañinos como los AQP4-IgG,  inhibir la activación del complemento, y  reducir la inflamación.  

En aquellos casos en los que no se observe  mejoría clínica significativa con los  esteroides y las inmunoglobulinas la plasmaféresis puede ser ofrecida; la  evidencia para esta conducta surge de un  estudio en el que 2 pacientes con mielitis asociada a NMO recibieron plasmaféresis por no demostrar mejoría con la  metilprednisolona, y tras la plasmaféresis demostraron mejoría significativa. Sin embargo, en este caso se indicó, pero no se  pudo realizar por motivos económicos. Numerosas series de casos, uno de ellos que  incluyó 23 pacientes que tras recibir  metilprednisolona no tuvieron respuesta al  tratamiento, por lo que recibieron  plasmaféresis obteniendo evidencia de que  esta fue efectiva en la mejoría de los  síntomas (Contenttia, Leguizamón,  Machado, & Alonso., 2013).  

El manejo a largo plazo tiene como objetivo prevenir las recaídas y acumulación de  discapacidad. Hay varios fármacos  biológicos que han demostrado ser  efectivos para la prevención de recaídas en  AQP4-NMOSD en ensayos clínicos  aleatorizados, uno de ellos es el rituximab.  El rituximab es un anticuerpo monoclonal  anti-CD20, es un tratamiento comúnmente  utilizado en esta enfermedad, con una  prevención eficaz de recaídas en  aproximadamente el 60% al 70% de los  pacientes a nivel mundial (Sechi, 2024). En  un metaanálisis sobre la eficacia del  Rituximab en la neuromielitis óptica, un  total de 330 de 528 pacientes (62,9 %)  alcanzaron el estado libre de recaídas (Fulin  Gao, 2019).  

También en los casos de manejo a largo  plazo de neuromielitis óptica, una revisión  sistemática mostró que el micofenolato, un  inmunosupresor oral, podría reducir la tasa  de recaídas clínicas y la discapacidad  producida por la enfermedad (Danza,  Graña, Casas, Domínguez, & Rebella.,  2022). En el caso presentado, utilizando  micofenolato y rituximab como manejo a  largo plazo, el paciente ha presentado buena evolución clínica, permitiéndole  volver a caminar y rehacer su vida diaria.  

Conclusión  

Este caso resalta la complejidad y desafío  en el diagnóstico y tratamiento de la  neuromielitis óptica (NMO), especialmente  cuando los síntomas iniciales pueden  confundirse con otras condiciones, como un  evento cerebrovascular. La combinación de  antecedentes clínicos, pruebas de imagen y  la detección de anticuerpos específicos,  como el anti-AQP4, es esencial para  confirmar el diagnóstico de NMO y evitar  errores diagnósticos. El manejo temprano y  adecuado, que en este caso incluyó  esteroides, inmunoglobulinas y tratamiento  inmunosupresor, resultó en una mejora  clínica significativa. 

El caso enfatiza también la importancia de  un enfoque terapéutico multidisciplinario,  que puede incluir desde alta dosis de  corticoesteroides, hasta el uso de fármacos  biológicos como rituximab y agentes  inmunosupresores como el micofenolato, siendo cruciales para prevenir recaídas y  mejorar la calidad de vida de los pacientes.  La respuesta positiva a estos tratamientos  refleja el avance en el manejo de la NMO,  destacando la importancia de un  diagnóstico oportuno y una intervención  adecuada para minimizar la discapacidad y  mejorar el pronóstico a largo plazo. Este  trabajo refuerza la necesidad de una  vigilancia constante y un enfoque  personalizado en el tratamiento de  trastornos autoinmunes complejos del  sistema nervioso central. 

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