El Síndrome de las Piernas Inquietas (SPI), también conocido como enfermedad de Wills-Ekbom, es un trastorno neurológico caracterizado por la necesidad imperiosa de mover las piernas y está caracterizado por:
Necesidad irresistible de mover las piernas.
Aparece casi siempre solo en condición de reposo.
Mejoría parcial o total con el movimiento o la deambulación o el ejercicio.
Produce sensaciones desagradables en las piernas como sensación de picadura, hormigueo, sensación de ardor o corriente y otras sensaciones difíciles de explicar.
Es más frecuente su aparición en las tardes o noches.
Desde el punto de vista epidemiológico es una enfermedad relativamente frecuente ya que puede afectar desde un 4%-10% de la población, pero en una gran parte de los casos está subdiagnosticado; es más frecuente en mujeres, aparece a cualquier edad y se acompaña en muchas ocasiones de cansancio, insomnio y ansiedad.
La causa no está claramente establecida, aunque sabemos que existe una alteración dopaminérgica y en otros casos un déficit de hierro a nivel del sistema nervioso, también existe una predisposición genética en los otros casos.
Hay dos tipos de este síndrome: 1. Primario: que tiene un componente familiar y aparece en edades tempranas y puede prolongarse a lo largo de la vida del paciente.
2. Secundario: asociado a algunas condiciones, como deficiencia de hierro, embarazo, enfermedades sistémicas, enfermedad renal crónica o puede aparecer o ser agravado por algunos medicamentos como la difenhidramina, algunos antipsicóticos o fármacos con efecto antidopaminérgico.
EN RESUMEN, LOS CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICOS SON:
Necesidad imperiosa e irresistible de mover las piernas.
Aparición durante el reposo, por ejemplo, estar sentado, acostado al intentar dormir, durante un viaje, etc.
Mejora con el movimiento, como caminar o hacer ejercicio.
Aparición vespertina o en la noche generalmente.
El diagnóstico es clínico por los síntomas que hemos expresado anteriormente; no es necesaria la polisomnografía en la mayoría de los casos. Si la condición no es de origen familiar, debe realizarse una ferritina y saturación de transferrina y hierro sérico para valorar déficit de hierro a nivel del sistema nervioso.
Esta entidad debe diferenciarse de los movimientos periódicos de las extremidades que se presentan durante el sueño y se caracteriza por movimientos repetitivos que ocurren durante el sueño exclusivamente.
El tratamiento es multidisciplinario que va desde medidas no farmacológicas como: mantener horarios de sueño regulares, reducir la cafeína, alcohol y tabaco, realizar ejercicios regularmente, descartar medicaciones que exacerban el cuadro como antihistamínicos, algunos antipsicóticos y antidopaminérgicos.
El tratamiento farmacológico se utiliza si la gravedad de los síntomas perturba la vida diaria de la persona, si el paciente decide que los síntomas no le molestan lo ideal es no medicar.
Si existe una deficiencia de hierro entonces debemos suplir las necesidades. Algunos fármacos como la Pregabalina, gabapentina, mejoran los síntomas. Los agonistas Dopaminérgicos como el pramipexol o el Ropinirol suelen mejorar los síntomas inicialmente, aunque, su uso prolongado puede producir un efecto paradójico y empeorar los síntomas.
En los casos graves refractarios podrían utilizarse medicamentos opioides bajo supervisión médica.
Síndrome de Piernas Inquietas: cuando mover las piernas se convierte en una necesidad que afecta el sueño
El Síndrome de las Piernas Inquietas (SPI), también conocido como enfermedad de Wills-Ekbom, es un trastorno neurológico caracterizado por la necesidad imperiosa de mover las piernas y está caracterizado por:
Desde el punto de vista epidemiológico es una enfermedad relativamente frecuente ya que puede afectar desde un 4%-10% de la población, pero en una gran parte de los casos está subdiagnosticado; es más frecuente en mujeres, aparece a cualquier edad y se acompaña en muchas ocasiones de cansancio, insomnio y ansiedad.
La causa no está claramente establecida, aunque sabemos que existe una alteración dopaminérgica y en otros casos un déficit de hierro a nivel del sistema nervioso, también existe una predisposición genética en los otros casos.
Hay dos tipos de este síndrome:
1. Primario: que tiene un componente familiar y aparece en edades tempranas y puede prolongarse a lo largo de la vida del paciente.
2. Secundario: asociado a algunas condiciones, como deficiencia de hierro, embarazo, enfermedades sistémicas, enfermedad renal crónica o puede aparecer o ser agravado por algunos medicamentos como la difenhidramina, algunos antipsicóticos o fármacos con efecto antidopaminérgico.
EN RESUMEN, LOS CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICOS SON:
El diagnóstico es clínico por los síntomas que hemos expresado anteriormente; no es necesaria la polisomnografía en la mayoría de los casos. Si la condición no es de origen familiar, debe realizarse una ferritina y saturación de transferrina y hierro sérico para valorar déficit de hierro a nivel del sistema nervioso.
Esta entidad debe diferenciarse de los movimientos periódicos de las extremidades que se presentan durante el sueño y se caracteriza por movimientos repetitivos que ocurren durante el sueño exclusivamente.
El tratamiento es multidisciplinario que va desde medidas no farmacológicas como: mantener horarios de sueño regulares, reducir la cafeína, alcohol y tabaco, realizar ejercicios regularmente, descartar medicaciones que exacerban el cuadro como antihistamínicos, algunos antipsicóticos y antidopaminérgicos.
El tratamiento farmacológico se utiliza si la gravedad de los síntomas perturba la vida diaria de la persona, si el paciente decide que los síntomas no le molestan lo ideal es no medicar.
Si existe una deficiencia de hierro entonces debemos suplir las necesidades. Algunos fármacos como la Pregabalina, gabapentina, mejoran los síntomas. Los agonistas Dopaminérgicos como el pramipexol o el Ropinirol suelen mejorar los síntomas inicialmente, aunque, su uso prolongado puede producir un efecto paradójico y empeorar los síntomas.
En los casos graves refractarios podrían utilizarse medicamentos opioides bajo supervisión médica.
Dr. Julian Sued
Médico Neurólogo