El papel de la fisiatría después de un accidente cerebrovascular: más allá de recuperar el movimiento

Recuperar el movimiento es importante, pero recuperar la independencia es nuestro verdadero objetivo.

El accidente cerebrovascular (ACV), también conocido como ictus o derrame cerebral, puede cambiar la vida de una persona en cuestión de minutos. Actividades tan cotidianas como levantarse de la cama, caminar, vestirse o alimentarse, que antes realizaba sin dificultad, pueden convertirse en grandes desafíos.

Recibir atención médica inmediata es fundamental para salvar la vida y reducir el daño cerebral. Sin embargo, superar esta primera etapa no significa necesariamente que la persona haya recuperado su capacidad para desenvolverse de manera independiente.

Las secuelas de un accidente cerebrovascular pueden persistir después del alta hospitalaria y comprometer significativamente la autonomía, la participación social y la calidad de vida de quienes lo han sufrido.

Pero ¿qué ocurre cuando una persona sobrevive a un accidente cerebrovascular y debe enfrentarse a las limitaciones que este ha dejado?

Es precisamente ante estos desafíos cuando la medicina física y rehabilitación, también conocida como fisiatria, desempeña un papel fundamental.

El médico fisiatra es el especialista encargado de evaluar, prevenir y tratar las alteraciones funcionales que pueden producirse como consecuencia de una enfermedad o lesión. Su intervención no se limita a recuperar el movimiento, sino que busca mejorar la capacidad de las personas para realizar sus actividades cotidianas y alcanzar el mayor grado de independencia posible.

Su participación debe considerarse desde las primeras etapas de atención del accidente cerebrovascular, incluso durante la hospitalización. Mediante una evaluación integral, el especialista identifica las funciones afectadas, determina cómo estas repercuten en la vida diaria y establece, junto con el equipo interdisciplinario, objetivos y estrategias de tratamiento adaptados a las necesidades de cada paciente.

La participación del médico fisiatra también comprende la prevención y el tratamiento de complicaciones frecuentes, como la espasticidad, el dolor de hombro, las limitaciones articulares y las consecuencias de la inmovilidad prolongada, que pueden dificultar el proceso de recuperación.

La recuperación tras un EVC no sigue el mismo curso en todas las personas. Mientras algunos pacientes presentan avances importantes durante las primeras semanas, otros requieren meses de tratamiento y seguimiento. Por ello, la rehabilitación debe adaptarse a las necesidades y a la evolución de cada paciente.

Después de un accidente cerebrovascular, recuperar la capacidad de levantarse, caminar, vestirse o realizar una actividad cotidiana puede representar mucho más que una mejoría física: significa recuperar autonomía, confianza y oportunidades para participar nuevamente en la vida familiar y social.

Porque el verdadero propósito de la rehabilitación no es únicamente recuperar funciones, sino devolver posibilidades.

Dra. Ivanna Casado
Médica especialista en Medicina Física y Rehabilitación (Fisiatra) l Centro de Rehabilitación Unión Médica (RUM)