Rol de neurología en la atención de pacientes con ICTUS

Una mañana cualquiera, una persona intenta hablar y las palabras no salen. O se le cae la taza porque el brazo ya no responde. En ese instante empieza una carrera contra el reloj: en un ictus, cada minuto sin oxígeno se pierden neuronas. Tiempo es cerebro.

De acuerdo con la OMS, el ictus es la primera causa de discapacidad grave en el adulto y la segunda principal causa de muerte en la República Dominicana. Su atención depende de un equipo amplio: emergencias, enfermería, imagen, intervencionismo y rehabilitación. En el centro de ese equipo está el neurólogo, el profesional que reúne la información y toma las decisiones que cambian el pronóstico.

Diagnóstico en la puerta

Cuando se activa el código ictus, el neurólogo tiene que responder rápido cuatro preguntas. 

  1. ¿Realmente se trata de un ictus?
    1. Esto porque una glucosa baja, una convulsión o una migraña pueden imitarlo. 
  2. ¿Qué tan grave es?
    1. Lo cual se determina con la escala NIHSS; no obstante, la guía actual insiste en que importa sobre todo si el déficit es incapacitante para esa persona [1].
  3. ¿Cuándo se vio bien al paciente por última vez?
    1. Porque de esa hora dependen los tratamientos posibles. 
  4. ¿Es un coágulo o un sangrado?
    1. Esta se responde con la tomografía cerebral, que debe hacerse en menos de 25 minutos desde la llegada [1].

Destapar la arteria

Si el ictus es por un coágulo, hay dos tratamientos para abrir la arteria. El primero es la trombólisis, un medicamento intravenoso que disuelve el coágulo. En las primeras 4.5 horas puede usarse Alteplasa o Tenecteplasa, que se administra en una sola inyección [1].

La guía de 2026 amplía el margen: entre 4.5 y 9 horas, o cuando la persona despierta con síntomas, aún puede tratarse si la resonancia o la tomografía de perfusión muestran tejido salvable [1]. El neurólogo pone en la balanza el beneficio frente al riesgo de sangrado y lo explica a la familia.

El segundo tratamiento es la trombectomía: un catéter llega hasta el cerebro y extrae el coágulo cuando tapa una arteria grande. Antes se reservaba para infartos pequeños en la imagen. Hoy la guía la recomienda también en infartos más extensos hasta 24 horas, en menores de 80 años, y en la oclusión de la arteria basilar [1]. El neurólogo identifica al candidato y activa al equipo de neurointervencionismo.

Decidir no tratar también es parte del trabajo. Si el déficit no es incapacitante, por ejemplo solo un hormigueo, la trombólisis no ha demostrado beneficio y es mejor la doble antiagregación [1]. Y tras abrir la arteria, bajar demasiado la presión, por debajo de 140 mm Hg, no ayuda y puede hacer daño [1].

Cuando el ictus es un sangrado

No todos los ictus son por un coágulo. En la hemorragia intracerebral, un vaso se rompe dentro del cerebro. El neurólogo suspende y revierte cuanto antes los anticoagulantes, y baja la presión de forma controlada, a unos 140 mm Hg en las primeras horas, para frenar el crecimiento del sangrado [2]. Además, se valora con neurocirugía si es necesaria cirugía con fines de drenaje.

En la hemorragia subaracnoidea, casi siempre por la rotura de un aneurisma, la señal típica es un dolor de cabeza súbito, “en trueno”, y los pacientes suelen referirlo como el peor dolor de cabeza de su vida. Aquí el peligro es que vuelva a sangrar, por eso el aneurisma debe localizarse y tratarse, idealmente en las primeras 24 horas [3]. El paciente recibe nimodipina desde el inicio para proteger el cerebro de complicaciones tardías [3].

La unidad de ictus y la recuperación

Pasada la emergencia, el paciente ingresa en la unidad de ictus. Ser atendido en una unidad especializada, con un equipo entrenado, reduce la muerte y la dependencia; es una de las recomendaciones más sólidas de la guía [1]. El neurólogo coordina ese equipo y vigila las complicaciones del primer día: sangrado dentro del infarto, inflamación del cerebro o convulsiones.

La recuperación también empieza aquí. La guía de rehabilitación recomienda iniciarla desde la fase aguda y, pasadas las primeras 24 horas, con actividad de intensidad moderada a alta [4]. También pide buscar depresión y ansiedad, frecuentes y tratables, y formar a los cuidadores, que serán el apoyo en casa [4].

Que no se repita

Tras un primer ictus, el riesgo de otro es alto en las primeras semanas. Por eso el neurólogo busca la causa: estudia los vasos del cuello y del cerebro, el corazón y su ritmo. Si encuentra fibrilación auricular (un trastorno del ritmo del corazón), en pacientes seleccionados con ictus leve o moderado es razonable empezar pronto la anticoagulación [1]. En un ictus minor puede indicar dos antiagregantes durante 21 días y luego uno solo [1].

A largo plazo, las metas son claras para la mayoría de los pacientes: presión arterial por debajo de 130/80 mm Hg y, si hay aterosclerosis, colesterol LDL por debajo de 70 mg/dL [5]. A eso se suman cambios en el estilo de vida como dejar de fumar, realizar actividad física y comer mejor [5]. Gran parte del riesgo de un segundo ictus se puede evitar.

Conclusión

El neurólogo no trabaja solo: depende de enfermería, de emergencias, de imagen, de intervencionismo y de rehabilitación. Pero es quien integra la información y decide en cada etapa, desde la puerta de emergencia hasta la prevención. Las guías de 2026 han ampliado cuántos pacientes pueden beneficiarse de un tratamiento, y eso solo se aprovecha si llegan a tiempo.

El mensaje para la población es simple: ante una cara torcida, un brazo débil o dificultad para hablar, hay que acudir de inmediato a emergencias, sin esperar a ver si pasa.

Dra. Acela Gonell
Directora de la Unidad de Ictus

Referencias

  1. Prabhakaran S, Gonzalez NR, Zachrison KS, Adeoye O, Alexandrov AW, Ansari SA, et al. 2026 Guideline for the early management of patients with acute ischemic stroke: a guideline from the American Heart Association/American Stroke Association. Stroke. 2026;57:e316-436. doi: 10.1161/STR.0000000000000513
  2. Greenberg SM, Ziai WC, Cordonnier C, Dowlatshahi D, Francis B, Goldstein JN, et al. 2022 Guideline for the management of patients with spontaneous intracerebral hemorrhage: a guideline from the American Heart Association/American Stroke Association. Stroke. 2022;53(7):e282-361. doi: 10.1161/STR.0000000000000407
  3. Hoh BL, Ko NU, Amin-Hanjani S, Chou SHY, Cruz-Flores S, Dangayach NS, et al. 2023 Guideline for the management of patients with aneurysmal subarachnoid hemorrhage: a guideline from the American Heart Association/American Stroke Association. Stroke. 2023;54(7):e314-70. doi: 10.1161/STR.0000000000000436
  4. Richards LG, Ifejika NL, Stein J, Bahouth MN, Abshire Saylor M, Barrett AM, et al. 2026 Guideline for adult stroke rehabilitation and recovery: a guideline from the American Heart Association/American Stroke Association. Stroke. 2026;57:e514-658. doi: 10.1161/STR.0000000000000536
  5. Kleindorfer DO, Towfighi A, Chaturvedi S, Cockroft KM, Gutierrez J, Lombardi-Hill D, et al. 2021 Guideline for the prevention of stroke in patients with stroke and transient ischemic attack: a guideline from the American Heart Association/American Stroke Association. Stroke. 2021;52(7):e364-467. doi: 10.1161/STR.0000000000000375