SANTIAGO.-A lo largo de la vida de una mujer, el cuerpo sufre cambios, entre ellos los que pueden estar motivado por la sobrecarga del embarazo, el esfuerzo del parto, la obesidad, la diabetes, el tabaquismo, la menopausia, los ejercicios intensos e incluso el trauma de ciertas cirugías ginecológicas, como es la histerectomía.

El doctor Leandro Gonell Casado ginecólogo –obstetra de la clínica Unión Médica explica que estos procesos, pueden debilitar las estructuras naturales de apoyo de la pelvis y producir problemas; la sensación de congestión o masa vaginal, dolor pélvico crónico, constipación e incontinencia urinaria.

Dijo que son patologías que constituyen las alteraciones del piso pélvico, como el útero, la vejiga y el recto constituyen los órganos pélvico, estas estructuras están adheridas a la pelvis por medio de tejido conectivos, estos tejidos forman las paredes alrededor de la vagina y garantizan el funcionamiento adecuado para el sostén, movilización de las estructuras intrapelvicas y el vaciamiento normal.

El especialista indica que con el paso del tiempo los músculos pélvicos se debilitan y los tejidos conectivos pueden dejar de funcionar correctamente, permitiendo que las estructuras, como el útero o cúpula, la vejiga y/o el recto caigan sobre la pared vaginal.

“Los síntomas que se presentan cuando el piso pélvico se ha debilitado pueden variar de molestias leves hasta severos y pueden afectar la calidad de vida de la mujer y su íntima sexual”, expresó.

Gonell Casado destacó que una sensación de masa o congestión vaginal, pesadez e incluso dolor con las relaciones sexuales, pérdida del control de la vejiga con micción involuntaria, chorro inestable o infecciones urinarias recurrentes y la dificultad en los movimientos intestinales que no permiten la defecación adecuadamente.

“Se estima a nivel mundial que el 11% de las mujeres presentaran un prolapso genital pero solo un 4% buscara ayuda profesional. En países desarrollados como Estados Unidos se realizan más 200,000 cirugías anuales con gastos que ascienden al billón de dólares”, precisa.

Manifestó que para valorar el piso pélvico se utiliza el POP-Q test (Pelvic Organ Prolapse Quantification System) aceptado por la Sociedad Americana de Uroginecología (AUGS) y la Sociedad Internacional de Continencia (ICS), el cual consiste en la medición de 9 puntos en la vagina y vulva durante maniobras de esfuerzos intentando reproducir las molestias que aquejan a la mujer.

Dijo que las incontinencias urinarias, las alteraciones de la pared anterior y posterior al igual que el prolapso de útero y cúpula vaginal requieren tratamiento médico que podría variar desde cambios en el estilo vida como lo es el abandono del cigarrillo, dieta, disminución de peso, reemplazo hormonal, mejorara en la higiene postural y disminuir los esfuerzos físicos.

Agregó que también se podría realizar terapia física donde predominan los ejercicios abdominales hipopresivos que fortalecen los músculos pélvicos, están las terapias de electro estimulación, neuromodulación y el biofeedback, tendencia actual para la educación de los músculos pélvicos.

Sostuvo que como alternativa se presentan las cirugías que pueden ser con tejido nativo o material sintético, se pueden realizar por vía vaginal con las diferentes técnicas atendiendo el lugar de la afectación en los diferentes compartimientos y a la vez permiten el embellecimiento de los genitales.

Además se puede realizar por vía abdominal por técnica mínimamente invasiva mejor conocida como cirugía laparoscópica; los casos especiales y los más complejos requerirán de combinaciones de los diferentes tratamientos para así obtener el resultado deseado, recuperado la calidad de vida, mejorando la intimidad y restableciendo la confianza de nuestras pacientes en las actividades diarias que pueda practicar.

La excelencia al alcance de todos